No hay espacios entre los que orientarse
El japonés se escribe sin separar las palabras, así que la transcripción tiene que decidir dónde empieza y termina cada una antes de poder sincronizarla o hacerla buscable. Dos segmentaciones de una misma secuencia de sonidos pueden ser válidas en japonés y tener significados distintos. Por eso las marcas de tiempo por palabra son más difíciles de ofrecer en japonés que en un idioma con espacios.





