Monólogo de un soldado romano que estuvo cerca de la cruz, relatando la crucifixión de Jesús desde su perspectiva personal y emocional.
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Key Takeaways
- La perspectiva humana y cercana de un soldado romano sobre la crucifixión.
- El contraste entre la violencia sufrida y la actitud pacífica y perdonadora de Jesús.
- La culpa y el conflicto moral que puede generar la participación en actos injustos.
- La importancia del perdón incluso en situaciones de gran sufrimiento.
- La reflexión sobre la inocencia y la injusticia desde un punto de vista inesperado.
What the video covers
- El narrador es un soldado romano que estuvo presente durante la crucifixión de Jesús.
- Describe el contexto de la Pascua judía y la tensión que generaba la llegada de un Mesías.
- Relata cómo Jesús fue arrestado y llevado ante ellos, siendo reconocido por el soldado.
- Cuenta la burla y el maltrato que Jesús sufrió, incluyendo la corona de espinas y el manto púrpura.
- El soldado confiesa haber golpeado a Jesús con un cetro y haber clavado sus manos y pies en la cruz.
- Expresa su sorpresa ante la actitud pacífica y amorosa de Jesús, quien pidió perdón por sus verdugos.
- El monólogo revela el conflicto interno y la culpa que siente el soldado al ver la inocencia de Jesús.
- Describe la reacción emocional al escuchar las palabras de perdón de Jesús en la cruz.
- El soldado se siente sentenciado y cuestiona la justicia de la condena.
- Finaliza reafirmando su cercanía física y emocional a la cruz y al momento de la crucifixión.
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Speaker A
Yo soy uno de esos soldados, yo estuve cerca de la cruz.
Speaker A
Ese día me tocaba trabajar, mi nombre es mejor si lo mantengo anónimo.
Speaker A
Recuerdo cuando todo pasó, era una de esas fiestas que los judíos llaman la Pascua.
Speaker A
A mí nunca me interesó saber mucho de esas cosas, solo sé que siempre era mucho más trabajo para todos nosotros, había mucha tensión en esos días.
Speaker A
Siempre se levantaba un Mesías, un rey que alborotaba a toda la gente, nosotros teníamos que ir y aplacarlo.
Speaker A
Y eso fue lo que sucedió, un nuevo Mesías se levantó, un líder, un profeta alborotador.
Speaker A
Solo que esta vez no tuvimos que ir por él, esta vez lo trajeron aquí.
Speaker A
Yo lo reconocí, una semana antes había entrado a la ciudad, sentado en un burro.
Speaker A
La gente emocionada tomaba palmas y se abalanzaba detrás de él gritando: ¡Hosanna! ¡Hosanna! ¡El rey ha llegado! Nadie necesita otro de sus reyes, ¡Salve César!
Speaker A
Si me preguntan a mí, él se buscó que lo arrestaran y lo trajeran aquí, se creía rey, pues lo coronamos, le colocamos un manto púrpura y una corona de espinas sobre su cabeza.
Speaker A
Y en su mano, un cetro real, un pedazo de palo.
Speaker A
Pero no vean así, después de todo, soy un soldado romano.
Speaker A
Le arrebaté el palo de su mano y con él golpeé su cabeza entre burlas y carcajadas, una y otra vez, las espinas se clavaban en su frente, sangre salpicaba mi rostro y todo el lugar.
Speaker A
Si hubiera estado enojado, hubiera sido más fácil, me hubiera gustado que nos insultara, me hubiera gustado que se quejara, me hubiera gustado que nos deseara la muerte, nos hubiera dado razón para usar más fuerza.
Speaker A
Pero nada de eso sucedió, él simplemente nos miraba, callado, como un cordero que va al matadero.
Speaker A
Él no abrió su boca, él no dijo nada, él simplemente nos miraba triste y casi con amor.
Speaker A
Pero no fueron los únicos golpes, él todavía llevó arrastrando esa cruz, paso a paso, poco a poco, entre latigazos y carcajadas, se abría paso entre la gente, la gente que caminaba detrás de él, que una semana antes le alababa, ahora le escupía y le tiraba piedras, poco a poco, paso a paso, él llevó arrastrando su cruz hasta el monte, donde siempre ejecutábamos a los criminales.
Speaker A
Y fue ahí donde me dieron el martillo, y con él, con él clavé sus manos, con él clavé sus pies, golpe a golpe, escuchaba cómo los clavos partían su carne, penetraban sus huesos.
Speaker A
Qué pasó, qué pasó, si esto lo había hecho muchas veces, pero ese día a mí me dolía, en mi interior algo se desgarraba, algo se quebrantaba y yo no lo entendía.
Speaker A
Y fue ahí cuando lo levantamos, fue ahí cuando las escuché, escuché las palabras que hasta hoy agitan mi interior: ¡Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen!
Speaker A
No, no, pero es que ustedes no entienden.
Speaker A
Unos nos maldicen con todo su odio, otros claman por misericordia, pero él, él, él pidió perdón por todos nosotros, por mí, por mí pidió perdón.
Speaker A
Y en ese momento lo miré, y aunque su rostro estaba tan deformado y lleno de sangre, cuando nuestros ojos se cruzaron, no pude dejar de mirarlo, ¿por qué? ¿Por qué? ¿Por qué si él era el condenado, yo me sentía tan culpable? Si él era el condenado, ¿por qué me sentía yo sentenciado? Yo debería de estar ahí.
Speaker A
Y aún así él no me miró con odio o con venganza, él me miró como si fuera yo el que estaba en serios problemas y no yo la de él en las mías, él me miró como si fuera él el que tenía mi vida en sus manos y no yo la de él en las mías, yo fui uno de esos soldados, yo estuve cerca de la cruz.
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