Speaker A
Nuevos métodos de cultivos de plantas y cría de animales. [Música] Microorganismos con propiedades sorprendentes. Investigadores de todo el mundo están adaptando la economía a los recursos renovables. Mi visión es un ser humano en armonía con su entorno. La combustión de petróleo y carbón aumenta la temperatura de nuestro planeta. La agricultura y la pesca sobreexplotan la naturaleza. Hay un tercio de la pesca mundial que termina como harina de pescado en el engorde de animales, y la gestión de los alimentos no deja de sorprenderme. Si un pan cuesta más que un pollo, ¿qué se supone que come el pollo? Los retos son grandes, pero no faltan ideas. Debemos actuar y rápido. ¿Puede la bioeconomía ayudarnos a lograr una existencia sostenible? [Música] La mina a cielo abierto de Jamba, en el noroeste de Alemania, este lugar hace visibles como pocos en Europa las consecuencias destructivas de la era de los combustibles fósiles. El botánico Unrécord contempla la corta de 400 metros de profundidad con sentimientos encontrados. Te hace ser surrealista. Cuando se observa desde lo alto, parece arte y está claro que esto no puede ser sostenido. Este carbón, todas las materias primas fósiles, fueron en muchos lugares la base de la prosperidad que tenemos hoy, y si queremos mantener este nivel de prosperidad al que sin duda nadie quiere renunciar, tenemos que encontrar soluciones inteligentes. Bullrich cree conocer la clave de una existencia próspera sin materias primas fósiles, con la ayuda de lo que se conoce como bioeconomía. El carbón debe darle paso a plantas, hongos, insectos y bacterias. En lugar de extraer materias primas del suelo, estas deberían crecer en los campos. La actual zona dedicada a la minería del carbón debería transformarse en una zona bioeconómica. Lo que no podemos decir es que abandonamos los combustibles fósiles sin más, sino que hay que crear alternativas a futuro. Es lo que queremos lograr aquí con un cambio estructural, no limitarnos a decir que abandonamos la mina y ya se llenará de agua, sino plantearnos cómo transformar toda esta región en una nueva con otras opciones. La bioeconomía no es una disciplina tan novedosa. El ser humano siempre ha trabajado con materias primas renovables. Sin embargo, investigadores como Short quieren reestructurar por completo esta tradicional rama de la economía, utilizando las últimas herramientas biotecnológicas. Con organismos modificados genéticamente se aumenta la biomasa disponible. Las bacterias, a modo de pequeñas factorías vivientes, producen sustancias químicas. El objetivo es crear nuevos productos ecológicos. En los laboratorios de los bioquímicos regresamos al campo de pruebas de la bioeconomía. Por Lyxor es profesora en el centro de investigación Julie y vive aquí desde hace más de 20 años. Además del carbón, la zona posee un segundo tesoro. Esta región tiene unos suelos muy productivos. Para nosotros, esto representa una oportunidad única de implementar en la región algo que de otra manera nunca hubiésemos podido. Para ser, el futuro comienza con el retorno a lo que ofrecía prosperidad antes del carbón: tierras de cultivo fértiles. Pero, ¿cómo debería ser en concreto esta nueva era de los recursos renovables de la bioeconomía? Junto con un productor local de azúcar, York está trabajando para mejorar las cosechas de un producto regional, la remolacha azucarera. [Música] Es increíble lo rápido que se desarrolló esta planta. Originalmente tenía el tamaño de una zanahoria y, después de solo unas décadas, es así de grande. Esto muestra el potencial que tiene una planta como esta. El verdadero trabajo de investigación comienza en el laboratorio porque quiere observar más de cerca el sistema radicular de la remolacha. Para ello, pasa la planta por un escáner. Precisamente en el caso de las raíces, el entorno y el ecosistema del suelo influyen mucho en su estructura y funcionamiento. Por eso tenemos que usar estos métodos tomográficos para entender lo que está pasando bajo tierra. En el primer paso del experimento, los científicos producen carbono radiactivo protegidos por paredes blindadas de 1 metro de espesor. Luego lo pulverizan sobre la remolacha azucarera en una cámara climática. Las hojas absorben el carbono que después almacenan las raíces. El escáner puede hacer visible este proceso. Las breves secuencias de imágenes muestran cómo la planta absorbe el carbono y se trata de encontrar características hereditarias para el cultivo, por ejemplo, raíces que sean particularmente profundas o genotipos que alcancen mucha profundidad. Gracias a las imágenes, los investigadores pueden comprobar bajo qué condiciones trabajan mejor las raíces, qué características debe presentar el suelo y el clima. Con estos datos se pueden obtener variedades más robustas y, sobre todo, más productivas. [Música] Pero, ¿puede producirse suficiente biomasa para una economía libre de petróleo sólo a través del cultivo? Lo cierto es que, gracias a la tecnología, la agricultura ha crecido durante el último siglo como nunca antes. Esto se logró mediante el uso de maquinaria pesada, fertilizantes artificiales, pesticidas y la aceleración de los cultivos, y más recientemente también con la ayuda de la ingeniería genética. Sin embargo, estos logros tienen un costo inmenso: pérdida de especies, agotamiento del suelo, escasez de agua, emisión de gases de efecto invernadero, efectos secundarios que en algunos lugares ya están provocando una disminución de las cosechas. [Música] El ecólogo Stefan Bringet Sur, de la Universidad de Castle, investiga las consecuencias para la naturaleza del cultivo global de biomasa. [Música] ¿Es siquiera posible producir en Europa tanto como se consume? En total, en Alemania explotamos más de 50 millones de hectáreas para nuestro consumo de productos agrícolas. Es el triple de nuestra superficie agrícola nacional de 17 millones de hectáreas. Es una verdad dolorosa: para que las mesas en Europa estén abundantemente servidas, tienen que talarse los bosques en otros lugares. En la jerga técnica se habla de conversión superficial, y con respecto a las conversiones superficiales hemos determinado que Alemania cometió pecados en el pasado, por así decirlo. Las conversiones tuvieron lugar principalmente entre 2000 y 2015, al pasar a consumir productos agrícolas cultivados en otras regiones del mundo. En estos lugares, las tasas de conversión llegaron a ser enormes, de 80 metros cuadrados por cada residente alemán. Más biomasa para nuevos productos ecológicos. Existe un gran peligro de que las selvas tropicales y vírgenes continúen siendo taladas. El objetivo no debe ser producir más biomasa, sino reducir su consumo. Ya sea que cultivemos plantas para consumo, energía o materiales, la superficie agrícola en la Tierra no es infinita. Está fracasando la bioeconomía ya en sus cimientos: la producción de suficiente biomasa. [Música] Un discreto invernadero en el este de Francia, no lejos de Nancy. Este es el reino de Frederick Burgo. Este profesor de ciencias agrícolas ha reunido aquí plantas de todo el mundo. Acompáñenme. Este es un cultivo especial. Normalmente no se lo ve aquí en Europa. En China existen grandes cultivos de este árbol para la cría de gusanos de seda. Es la morera blanca. Es una planta que produce moléculas muy especiales, súper antioxidantes que tienen un efecto antiinflamatorio. Son esas raíces bien amarillas las que contienen estas moléculas y, consciente para proteger sus raíces de herbívoros, bacterias y hongos. En el transcurso de la evolución, las plantas han inventado un sinnúmero de técnicas de defensa. Leblanc: cuando las plantas se trasladaron del mar a la tierra hace unos 450 o 500 millones de años, tuvieron que enfrentarse a agentes agresores presentes en el suelo y así desarrollaron sistemas de guerra química, sustancias naturales para repeler a los agresores, evitar que se desarrollasen a su costa y, a veces, incluso matarlos. L. Burgo quiere usar estas defensas para cosméticos vegetales, nuevos medicamentos y pesticidas biológicos, pero para ello primero debe producir estas moléculas milagrosas en cantidades suficientes. La clave es...