La verdad es que hay ciertos tipos de mujeres que simplemente no funcionan bien en grupos grandes, que no prosperan en esas amistades superficiales donde se habla de todo y de nada.
Y la sociedad las mira raro, les pregunta por qué no tenés amigas, como si eso fuera evidencia de algún defecto de carácter, como fuera si hubiera algo mal con ellas.
Simplemente sos alguien que necesita conexiones diferentes, alguien que valora cosas diferentes, alguien que no encaja en el molde estándar de amistad femenina.
Porque la mayoría de las relaciones sociales, especialmente entre mujeres, funcionan en un nivel superficial, se habla del clima, de la ropa, de quién se casó.
De quién tuvo hijos, de chismes sobre gente que no está presente, se comparten fotos en redes sociales, se hacen planes que la mitad de las veces se cancelan, todo muy liviano, todo muy superficial.
Y no hay nada de malo en eso, pero hay otras mujeres que no pueden con eso, que cuando están en esas conversaciones superficiales sienten que se están muriendo de aburrimiento, que sienten que están perdiendo el tiempo, que quieren hablar de cosas reales, profundas, importantes.
Y cuando intentan llevar la conversación a ese lugar, las miran como si fueran demasiado intensas, demasiado pesadas, demasiado serias y entonces tienen dos opciones, o fingir que les interesa todo eso superficial, actuar como si estuvieran disfrutando cuando por dentro están vacías.
O ser auténticas, mostrar su falta de interés y quedarse solas y estas mujeres eligen lo segundo, porque no pueden fingir, no pueden actuar, no pueden pasar horas hablando de cosas que no les importan solo para encajar y eso las aísla.
Porque la mayoría de la gente no quiere conversaciones profundas todo el tiempo, la mayoría de la gente está cómoda en lo superficial y cuando aparece alguien que no puede quedarse ahí, que siempre quiere ir más profundo, incomoda, la gente la percibe como demasiado, como alguien que pide demasiado, como alguien agotadora.
Y entonces se alejan y la mujer auténtica se queda sola, no porque sea mala persona, no porque nadie la quiera, sino porque su forma de conectar es diferente, porque ella necesita profundidad, necesita sustancia, necesita conversaciones que importen.
Y esas conversaciones no se dan con cualquiera, solo se dan con personas que también buscan eso y esas personas son raras, entonces esta mujer puede pasar años sin encontrar a alguien con quien verdaderamente conecte.
Puede tener conocidas, gente con la que intercambia saludos, pero amigas de verdad, personas con las que puede tener esas conversaciones profundas que necesita, esas son casi inexistentes y eso duele, duele sentirse sola aunque esté rodeada de gente, duele no poder encontrar a nadie que entienda.
Que ve al mundo como ella lo ve, que quiere hablar de las cosas que ella quiere hablar, pero es el precio que paga por ser auténtica, es el costo de negarse a fingir y aunque duele, aunque es solitario, es mejor que la alternativa.
Es mejor que traicionarse a sí misma, es mejor que pasar su vida entera actuando una versión falsa de quién es solo para tener amigas que no la conocen realmente, la segunda característica, no participan en chismes y eso las hace poco populares.
De hablar de otras personas que no están presentes, de analizar sus vidas, de criticar sus decisiones, de compartir información sobre ellas y para muchas mujeres esto es normal, es entretenido, es una forma de conectar, es una forma de crear alianzas.
Pero hay mujeres que no pueden hacer eso, que cuando el grupo empieza a hablar mal de alguien que no está, se sienten incómodas, que no quieren participar, que cambian de tema o peor, que defienden a la persona ausente y eso las convierte en aguafiestas, en las raras, en las que no son divertidas.
Porque el chisme es pegamento social, es lo que mantiene unido a muchos grupos de amigas, es el combustible de muchas conversaciones y cuando alguien se niega a participar, cuando alguien no quiere hablar mal de otros, rompe esa dinámica y el grupo no sabe qué hacer con ella y estas mujeres no son santas, no es que se crean superiores, simplemente tienen un código diferente.
Tiene la creencia de que si no tenés algo bueno que decir de alguien, mejor no decir nada o si vas a hablar de alguien, hacelo cuando esa persona esté presente para defenderse, no a sus espaldas.
Y esa postura, aunque es ética, aunque es respetable, las aísla socialmente, porque la mayoría de la gente no quiere que le señalen su comportamiento, no quiere sentirse juzgada.
Entonces cuando aparece alguien que no participa en chismes, esa persona se vuelve incómoda, la gente empieza a tener cuidado con lo que dice alrededor de ella, empieza a sentir que los está juzgando y entonces se alejan y la mujer que no chismosa se queda sola y se pregunta por qué, porque ella no hizo nada malo, solo se negó a hacer algo que le parece mal, solo mantuvo sus estándares, solo fue fiel a sus valores.
Pero en el proceso perdió acceso a esos círculos sociales donde el chisme es la norma y tiene que decidir, vale la pena, vale la pena mantener sus valores aunque eso signifique estar más sola y estas mujeres, estas que terminan con pocas o ninguna amiga, deciden que sí vale la pena.
Que prefieren estar solas que comprometer su integridad, que prefieren tener una o dos amigas reales que no chismeen o ninguna, antes que tener diez amigas con las que tiene que participar en algo que le parece destructivo.
La tercera característica, son selectivas hasta el punto de parecer distantes, porque estas mujeres no se hacen amigas de cualquiera, no abren su vida a cualquiera, no confían fácilmente.
Porque la mayoría de la gente está dispuesta a ser amiga de casi cualquiera que sea amable con ellos, la mayoría de la gente no tiene filtros muy estrictos, si alguien es simpático, si tienen cosas en común, si hay química básica, ya está, son amigas.
Es que sabe lo que necesita, sabe qué tipo de amistad funciona para ella y no está dispuesta a invertir tiempo y energía en relaciones que no van a llegar a ningún lado.
Pero también tiene un beneficio, las pocas relaciones que construye, las pocas amigas que tiene, si es que tiene alguna, son reales, son profundas, son auténticas.
Pero estas mujeres, estas que terminan con pocas o ninguna amiga, tienen una vida interna muy rica, tienen hobbies, tienen intereses, tienen proyectos, tienen una vida intelectual, creativa, espiritual que la llena.
Y no necesitan estar constantemente rodeadas de gente para sentirse bien, pueden estar solas sin sentirse solas, porque tienen suficiente pasando adentro de ellas como para mantenerse ocupadas, interesadas, comprometidas con la vida.
Necesita gente, necesita actividades sociales, necesita validación, necesita estar haciendo cosas con otros, pero estas mujeres no, ellas pueden pasar días, semanas incluso, sin ver a nadie y estar perfectamente bien, porque tienen su mundo interno, sus libros, sus proyectos, sus pensamientos, sus creaciones.
Y cuando rechazan esas invitaciones, cuando dicen no gracias, estoy bien, la gente se ofende, piensa que son raras, piensa que son antisociales y se aleja y estas mujeres se quedan solas, pero no están infelices, porque ellas no miden su felicidad por cuánta gente tienen alrededor.
La miden por qué tan conectadas están consigo mismas, por qué tan comprometidas están con sus propios intereses, por qué tan ricas son sus vidas internas y en esas medidas están prosperando.
Las mantiene fieles a sí mismas y la quinta característica, la última pero quizás la más importante, han sido lastimadas por amistades pasadas y ahora son cautelosas.
Porque muchas de estas mujeres que están solas no empezaron así, muchas intentaron tener amigas, muchas se abrieron, muchas confiaron y fueron traicionadas, fueron usadas.
Fueron chismeadas, fueron abandonadas cuando más necesitaban apoyo y esas experiencias la marcaron y ahora son cautelosas, ahora tienen muros, ahora no confían fácilmente.
Y si no podés hacer eso, si el miedo es muy grande, entonces vas a estar sola, no porque no quieras amigas, sino porque no podés permitirte ser vulnerable otra vez.
Y estas mujeres están atrapadas entre dos necesidades, la necesidad de conexión, la necesidad de protección y muchas veces la necesidad de protección gana.
Porque el dolor de la traición pasada es más fuerte que el deseo de conexión futura y entonces se quedan solas, no felizmente solas, sino protegida mente solas.