Aunque también se sitúa en 1453 con la caída de Constantinopla, fecha que tiene la singularidad de coincidir con la invención de la imprenta por parte de Gutenberg y también con el fin de la Guerra de los 100 años.
Esta guerra fue de raíz feudal, pues su propósito era resolver quién controlaría las enormes posesiones acumuladas por los reyes ingleses desde 1154 en territorios franceses, debido al ascenso al trono inglés de Enrique II Plantagenet.
La presencia de los musulmanes como una civilización rival alternativa, asentada en la mitad sur de la cuenca del Mediterráneo, cuyo tráfico marítimo pasan a controlar, obligó al cierre en sí misma de la Europa Occidental durante varios siglos.
Estas ciudades vieron el levantamiento de prodigiosas catedrales, Chartres, París, Colonia, León o Burgos, se cuentan entre las obras arquitectónicas más extraordinarias que ha construido el hombre.
Pero los monasterios fueron fundamentalmente grandes escritorios donde se salvaron, copiaron y conservaron los manuscritos que hemos heredado de la antigüedad.
La diferencia principal entre un siervo y un esclavo consistía en que, en general, un siervo no podía ser vendido por separado de la tierra que trabajaba.