Así dice la palabra del Señor, mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido y que os apartéis de ellos.
Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos, porque vuestra obediencia ha venido a hacerse notoria a todos, así que me gozo de vosotros, pues quiero que seáis sabios para el bien e ingeniosos para el mal.
Os saluda Erasto, tesorero de la ciudad y el hermano Cuarto, la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros, amén, y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha manifestado, que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos.
Nosotros tenemos una tendencia de afirmar que cuando la palabra que le decimos a las personas los afecta o los afecta positivamente a ellos o cuando responden positivamente es que realmente allí es cuando los ha afectado, cuando responden positivamente.
Y nosotros hacemos ambos porque nosotros hemos hemos afirmado correctamente estas cosas conforme a la mejor información, nos hemos asesorado estas cosas conforme a la mejor información.