El 17 de julio de 1936, los militares más conservadores se levantaron contra el gobierno de la República con el apoyo de un importante sector de la población.
En un país donde casi la mitad de la población era analfabeta, la República tenía que romper el control de la Iglesia para crear un moderno sistema de enseñanza laica.
En España, siguió creciendo, especialmente en Andalucía y Cataluña, agrupado en torno a una organización anarcosindicalista, la Confederación Nacional del Trabajo, CNT.
Por las condiciones históricas y de opresión por parte primero del feudalismo, después de una burguesía omnipotente, de un ejército que ha sido siempre algo que se ha proyectado como una sombra sobre España.
Que no tenía el carácter de un movimiento huelguístico de tipo reivindicativo, parcial, de salarios o horarios de trabajo, de cualquier otra naturaleza.