Es la causa principal por la cual el ordenador se enciende, los aviones vuelan, la calefacción calienta y los automóviles nos permiten llegar a nuestro destino con rapidez y comodidad.
Las plantas también viven y crecen gracias a la energía, pero ellas la obtienen a través de un proceso químico que involucra el oxígeno y la luz del sol, llamado fotosíntesis.
Los combustibles fósiles, en cambio, se encuentran bajo la corteza terrestre y se formaron de la descomposición de restos de animales y plantas muertas en un proceso que duró millones de años.
De allí extraemos la gasolina que mueve automóviles y aviones, el carbón que necesitan para funcionar las plantas eléctricas y por extensión, todos los aparatos electrónicos que usamos diariamente.
Por ejemplo, si sostengo un balón sobre la palma de mi mano, este se mantiene quieto, pero al retirarla, la energía potencial del balón se transforma en energía cinética y el balón cae al suelo.
Otro ejemplo de energía potencial lo tenemos al tensar la cuerda de un arco, al soltar la cuerda, la energía potencial del arco se transforma en energía mecánica que pone a volar la flecha.
Cuando dos sustancias químicas entran en contacto, generan una reacción en la cual algunos enlaces químicos se rompen, mientras otros nuevos se forman.
Un ejemplo de este tipo de energía lo hallamos en las baterías de todo tipo, las que alimentan al automóvil, las que tienen los automóviles a las que ponemos en los mandos a distancia.