😰¡DESGARRADOR! 😭💀¿Qué Pasó con el Hijo Menor de TÚPAC AMARU?

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Speaker A
A partir de aquí quiero advertir que lo que escucharán a continuación puede herir sus susceptibilidades.
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Speaker A
Los martirios dejaban como consecuencia hemorragias, desgarros, fracturas y hasta quemaduras.
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Speaker A
ojos desparramando todo el humor vitrio, así hicieron con el ojo derecho de Micaela Bastidas.
00:30
Speaker A
A finales de los años 1700, un niño fue obligado a presenciar algo terrible, la violenta ejecución y desmembramiento de sus padres, de sus hermanos y familiares a manos de la corona española.
00:43
Speaker A
Luego fue enviado a un tormentoso exilio, desde donde escribió una serie de cartas y testimonios, muchas de ellas fueron rescatadas.
00:51
Speaker A
En ellas narra las duras penurias y horrores del cautiverio y la tortura que no tenían fin.
00:57
Speaker A
Nunca antes en la historia un niño había sufrido tanto al ser condenado a perpetuidad.
01:04
Speaker A
Nunca antes un niño había sido obligado a caminar descalzo durante dos meses de Cuzco a Lima para luego partir hacia una muerte lenta en alguna prisión hedionda del África, sin poder volver a ver la luz del sol jamás.
01:57
Speaker A
El único delito de este niño fue haber nacido, su nombre era Fernando Túpac Amaru Bastidas.
02:09
Speaker A
Alrededor del año 1838, en un antiguo barrio de Madrid, se estaba demoliendo una vetusta edificación.
02:17
Speaker A
El encargado de los trabajos de demolición encontró por casualidad un manuscrito de varias hojas que procedió a guardar.
02:25
Speaker A
Luego de 30 años, se los vendió a un mercader de origen judío, quien a su vez se lo vendió a otra persona, y así pasó de mano en mano hasta que fue a parar a la biblioteca privada de una familia, donde alguien lo leyó, comprendió al fin su valor y lo conservó.
03:20
Speaker A
Eran escritos de puño y letra del hijo menor del caudillo indígena Túpac Amaru, se habían redactado a escondidas durante su cautiverio.
03:32
Speaker A
Hoy, gran parte del material ha sido recuperado y se puede leer en las crónicas que llevan por título, "Este cautiverio y agonía sin fin", libro publicado en 2014 tras más de dos siglos de silencio y olvido.
03:43
Speaker A
Uno de los manuscritos es una carta fechada en el año 1798, la cual está dirigida nada menos que al rey de España de aquel entonces.
03:51
Speaker A
En la carta, Fernando Túpac Amaru implora por algunos derechos humanitarios básicos que le estaban siendo negados, como por ejemplo, el derecho a trabajar, ya que otros reos podían hacerlo.
04:04
Speaker A
El rey o los empleados del rey respondieron la misiva burlándose de Fernando y recordándole que como hijo de un rebelde traidor, no tenía derecho a nada y que ya mucho beneficio tenía al estar en una mazmorra de España y no en una del África como contemplaba la sentencia que sobre él recaía.
05:02
Speaker A
Esta carta está acompañada de algunas memorias y testimonios donde Fernando se cuestiona qué delito ha cometido.
05:10
Speaker A
Filosofa sobre qué es la justicia realmente y por qué solo algunos acceden a ella y otros no.
05:22
Speaker A
Evidencia su temor a que nadie lea sus memorias o que no sean creídas o que queden en el olvido. Teme que los carceleros le descubran que escribiendo, ya que lo tenía estrictamente prohibido, pues le obligaban a olvidar su pasado y a que niegue a sus padres, a su sangre andina, a su naturaleza de descendiente directo de los Incas. Pero Fernando no estaba dispuesto a aceptar tal cosa.
05:45
Speaker A
Para entender mejor el contexto del cautiverio del hijo menor de Túpac Amaru, conozcamos los antecedentes y algunos datos claves de esta historia.
05:53
Speaker A
José Gabriel Condorcanqui Noguera, más conocido como Túpac Amaru II, tuvo como mujer a Micaela Bastidas Puyucahua.
06:43
Speaker A
De este matrimonio nacieron tres hijos: Hipólito, Mariano y Fernando.
06:46
Speaker A
Túpac Amaru trabajaba como arriero, es decir, era un mercader dedicado al transporte de mercancías en mulas y a caballo.
06:57
Speaker A
Traía mercadería de Buenos Aires y otros sitios como Potosí.
07:02
Speaker A
Llevaba consigo cerca de 40 mulas, caballos y jinetes. Es durante estos viajes cuando es testigo directo de las mitas y los obrajes, los cuales eran formas de trabajo forzado.
07:14
Speaker A
En las memorias recopiladas en el libro "Este cautiverio y agonía sin fin", se describe la podredumbre de la mita y el trabajo precario e inhumano de los obrajes, si es que se le puede llamar trabajo.
07:25
Speaker A
Según los testimonios que Fernando recogió de su padre y que plasmó en sus escritos, los mitayos laboraban en las minas en condiciones cercanas a la esclavitud.
08:25
Speaker A
Una vez dentro del socavón, estos no veían la luz del sol nunca más, solían morir de hambre y sed, algunos hasta bebían sus orines para sobrevivir. Y a pesar de que los contratos decían que el trabajo era por solo dos años a cambio de un pequeño salario, este no se cumplía.
08:53
Speaker A
Trabajaban más tiempo sin paga y muchos morían, y si algunos tenían la suerte de sobrevivir, volvían a casa en estado cadavérico, decrépito y desnutrido.
09:04
Speaker A
De 15,000 personas reclutadas, solo volvían a casa entre 30 a 40 en estado deplorable. Similar sistema a las mitas tenían los obrajes, eran pequeñas industrias donde los indígenas manufacturaban productos textiles. Allí no había reglas ni derechos laborales, cualquier error se castigaba con azotes y sin comida. Los antiguos peruanos destinados a los obrajes y a las mitas procedían de familias humildes y eran reclutados a la fuerza con engaños. Les prometían que ya no pagarían impuestos, lo que no sabían era que viajarían por varias semanas hacia la muerte. Iban a Potosí en caravanas a pie durante dos meses, muchos morían en el camino por falta de agua y comida. Por eso, aquellos que conocían la realidad de la mita y el obraje, preferían suicidarse una vez que eran reclutados. Y aquellos padres que veían a sus hijos partir, sabían que no los iban a volver a ver jamás.
10:21
Speaker A
Túpac Amaru tenía cierto estatus como cacique y le correspondía el título de Marqués de Oropesa, distinción que le fue negada en un principio.
10:55
Speaker A
Así que fue a Lima y estuvo allí 8 meses enfrascado en una batalla legal hasta que por fin obtuvo el título, pero le costó una fortuna. En Lima hizo importantes contactos y alcanzó también un mejor entendimiento del Perú. Tenía el respeto de los campesinos del Cuzco y tenía razones para odiar a los españoles, y ahora también la experiencia y los contactos para organizar un levantamiento. Pero, ¿qué motivó a Túpac Amaru a rebelarse? Tanto en aquel entonces como ahora, se han expuesto razones que van desde las personales hasta las macropolíticas. Tenemos el hecho de que se le negó un importante título nobiliario. Tenemos la brutal e inhumana explotación al indígena, y sobre todo, la corrupción y el abuso por parte de un recaudador de impuestos a quien Túpac Amaru se la tenía jurada, el corregidor Antonio Juan de Arriaga.
12:02
Speaker A
La ejecución de Arriaga fue el punto de partida clave de la insurrección indígena.
12:34
Speaker A
Arriaga fue emboscado y hecho prisionero en la casa de Túpac Amaru, que quedaba en un pueblo llamado Tungasuca, cerca del Cuzco. A este corregidor se le obligó a escribir cartas para pedir armas y dinero. Con eso se armó al ejército rebelde de Túpac Amaru, quien luego mandó a ahorcar públicamente a Arriaga, haciendo creer a la gente del pueblo que la orden de ejecución provenía de la corona española. Así comenzó la insurrección que poco a poco captó muchos adeptos, algunos de los cuales traicionaron eventualmente la causa por miedo al castigo de la corona española. El caudillo indígena, junto con su esposa Micaela Bastidas, fueron en conjunto los promotores del levantamiento. Luego de algunas batallas, Túpac Amaru fue finalmente traicionado y capturado en una localidad llamada Langui, al sur del Cuzco. Capturaron también a su esposa Micaela y a dos de sus hijos, al mayor Hipólito de 20 años de edad, y al menor Fernando de 10 años. Asimismo, detuvieron a la lideresa indígena Tomasa Tito Condemayta y a varios familiares del caudillo. Fueron amarrados a varias mulas y llevados a pie hasta Cuzco, donde fueron encerrados en la iglesia de la Compañía de Jesús, convertida en un cuartel militar.
14:07
Speaker A
En este punto, amigos, es donde comenzaron las torturas que se describen con lujo de detalles en los testimonios de Fernando.
14:19
Speaker A
A partir de aquí quiero advertir que lo que escucharán a continuación puede herir sus susceptibilidades, porque va mucho más allá de lo que sabemos o lo que nos han contado.
15:03
Speaker A
Todos los presos fueron torturados de manera brutal para que confesaran quiénes son los otros contactos de la revolución que estaban en Lima y Buenos Aires.
15:16
Speaker A
Los martirios dejaban como consecuencia hemorragias, desgarros, fracturas y hasta quemaduras.
15:22
Speaker A
Les hacían pasar hambre, sed y frío.
15:25
Speaker A
Cuentan las memorias que azotaban a todos hasta el punto de ocasionar desmayo, que agarraban clavos y les reventaban los ojos desparramando todo el humor vitrio.
15:39
Speaker A
Así hicieron con el ojo derecho de Micaela Bastidas.
15:42
Speaker A
A otros les reventaban los tímpanos.
15:45
Speaker A
En una de esas tenían a Túpac Amaru con las manos atadas atrás y colgando del techo, entonces pidieron que venga su hijo Fernando.
15:57
Speaker A
Los verdugos le dijeron al niño que pidiera a su padre que confesara quiénes eran sus amigos de Lima.
16:05
Speaker A
El menor hizo caso, pero como su padre no confesó, fue golpeado delante de su hijo.
16:13
Speaker A
Le fracturaron las costillas a palos.
16:16
Speaker A
El caudillo no se quejó y pidió también a su hijo ser fuerte hasta el final.
16:24
Speaker A
Lo mismo le dijo su madre Micaela cuando la encontró con el ojo destrozado, rodeado de sangre seca y sin varios mechones de su cabellera.
17:00
Speaker A
Pasaron varios días sin comer ni beber hasta que finalmente los reunieron en una sala grande para leerles su sentencia.
17:07
Speaker A
Muchos condenados no podían ni mantenerse en pie debido al estado desfigurado de sus cuerpos.
17:13
Speaker A
Un español leyó el veredicto real donde decía básicamente que todos estaban condenados a muerte.
17:19
Speaker A
Los métodos iban a ser la horca y el garrote.
17:22
Speaker A
Nadise quejó, morir significaba el fin del sufrimiento, el fin de todo el tormento.
17:28
Speaker A
Fernando estaba asimilando su destino cuando horas más tarde, un cura le comunicó que su condena había sido cambiada por el exilio a una cárcel del África.
17:38
Speaker A
Al día siguiente era el día de las ejecuciones. Todos los condenados salieron a la plaza de armas escoltados por curas. A Túpac Amaru le pusieron dos clavos en la boca, uno le atravesaba transversalmente las mejillas y el otro verticalmente los labios. Mucha gente se había reunido a presenciar un espectáculo sanguinario nunca antes visto en Cuzco ni en el Perú. Lo primero que hicieron los verdugos fue subir al patíbulo a dos de los tíos de Fernando, a quienes se les estranguló en la horca. Luego subieron a Hipólito, el hijo mayor del caudillo. Lo iban a ejecutar a sus escasos 20 años de edad solo por ser hijo de un rebelde. Antes de ahorcarlo le pusieron una tenaza en la boca para que la abra bien grande. Luego con otra tenaza le jalaron la lengua y con un cuchillo fino se la cortaron. La sangre salpicó hasta el rostro del verdugo. Hipólito no podía ni gritar porque se atoró con su propia sangre. Lo mismo hicieron con otro tío de Fernando llamado Francisco. Se formaron manantiales de sangre en el piso. Luego procedieron a ahorcar a Hipólito y al tío mientras unos soldados obligaban a Fernando y a sus padres a observar toda esa carnicería. Después llegó el turno de Tomasa Tito Condemayta y Micaela Bastidas, a quienes les dieron garrote. Con la diferencia de que a Micaela le cortaron la lengua primero con el mismo método antes descrito. Tomasa murió rápido, pero la mamá de Fernandito no, porque su cuello era muy delgado y el torno no llegaba a ajustarle. Por lo que usaron una soga para retraer su cuello para atrás, pero como demoraba en morir, comenzaron a darle brutales patadas en el vientre, en el pecho y cabeza, fracturando sus huesos. Solo así consiguieron matarla. Para cerrar la encarnizada función, llegó el turno del líder indígena Túpac Amaru. Lo desnudaron, lo tendieron en el piso boca arriba y le amarraron las extremidades a las hinchas de cuatro caballos. Las crónicas describen que no pudieron desmembrarlo, pero que de seguro le fracturaron todos los huesos y articulaciones. Fernando estaba allí viéndolo todo y de pronto pegó semejante grito de dolor que se oyó en toda la plaza. Fernandito, quien tan solo tenía 10 años de edad, fue conducido a las celdas de un cuartel a donde también llegó su hermano Mariano de 18 años, recientemente capturado. Allí las torturas no faltaron. Les negaban el alimento y el agua durante días. No les dejaban dormir, y si les daban comida, solía ser sobras en estado de descomposición. Los cólicos y gritos de dolor nunca eran atendidos. No tenían ni un cuero de res para usar como colchón. Les ponían un mecanismo para que no puedan acostarse. Afuera, en la ciudad, la guerra continuaba porque cada día llegaban más prisioneros, amigos de Túpac Amaru, quienes serían condenados al destierro junto con Fernando y Mariano. Había también muchas mujeres entre las prisioneras, algunas de ellas con hijos pequeños no mayores de un año. Un día entraron a la celda de Fernando unos verdugos, quienes procedieron a castrar al niño y a su hermano. O sea, les mutilaron sus genitales. Lo hicieron porque no querían que los Túpac Amaru tuvieran descendencia alguna. Y así estuvieron encerrados en esta prisión durante dos años hasta que llegó la orden de partir para Lima. ¿Y saben cómo? A pie. ¿De qué otra forma iba a ser? A toditos los prisioneros, que eran cerca de 80 personas, les pusieron grilletes en manos y pies. Por ahí pasaron varias cadenas que conectaban a los condenados en una sola hilera. De esa forma los soldados aseguraban de que nadie se escape. Y así, encadenados, comenzó el viaje más inhumano que te puedas imaginar. Todos, que ya estaban en estado deplorable por las torturas, encima tenían que caminar 1100 kilómetros a pie y descalzos. Descalzos, imagínate. Si Fernando creía que ya lo había sufrido todo, estaba muy equivocado.
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Speaker A
Al día siguiente era el día de las ejecuciones. Todos los condenados salieron a la plaza de armas escoltados por curas.
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Speaker A
A Túpac Amaru le pusieron dos clavos en la boca, uno le atravesaba transversalmente las mejillas y el otro verticalmente los labios.
18:42
Speaker A
Mucha gente se había reunido a presenciar un espectáculo sanguinario nunca antes visto en Cuzco ni en el Perú.
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Speaker A
Lo primero que hicieron los verdugos fue subir al patíbulo a dos de los tíos de Fernando, a quienes se les estranguló en la horca.
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Speaker A
Luego subieron a Hipólito, el hijo mayor del caudillo.
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Speaker A
Lo iban a ejecutar a sus escasos 20 años de edad solo por ser hijo de un rebelde.
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Speaker A
Antes de ahorcarlo le pusieron una tenaza en la boca para que la abra bien grande. Luego con otra tenaza le jalaron la lengua y con un cuchillo fino se la cortaron.
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Speaker A
La sangre salpicó hasta el rostro del verdugo.
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Speaker A
Hipólito no podía ni gritar porque se atoró con su propia sangre. Lo mismo hicieron con otro tío de Fernando llamado Francisco. Se formaron manantiales de sangre en el piso. Luego procedieron a ahorcar a Hipólito y al tío mientras unos soldados obligaban a Fernando y a sus padres a observar toda esa carnicería. Después llegó el turno de Tomasa Tito Condemayta y Micaela Bastidas, a quienes les dieron garrote. Con la diferencia de que a Micaela le cortaron la lengua primero con el mismo método antes descrito. Tomasa murió rápido, pero la mamá de Fernandito no, porque su cuello era muy delgado y el torno no llegaba a ajustarle. Por lo que usaron una soga para retraer su cuello para atrás, pero como demoraba en morir, comenzaron a darle brutales patadas en el vientre, en el pecho y cabeza, fracturando sus huesos. Solo así consiguieron matarla. Para cerrar la encarnizada función, llegó el turno del líder indígena Túpac Amaru. Lo desnudaron, lo tendieron en el piso boca arriba y le amarraron las extremidades a las hinchas de cuatro caballos. Las crónicas describen que no pudieron desmembrarlo, pero que de seguro le fracturaron todos los huesos y articulaciones. Fernando estaba allí viéndolo todo y de pronto pegó semejante grito de dolor que se oyó en toda la plaza. Fernandito, quien tan solo tenía 10 años de edad, fue conducido a las celdas de un cuartel a donde también llegó su hermano Mariano de 18 años, recientemente capturado. Allí las torturas no faltaron. Les negaban el alimento y el agua durante días. No les dejaban dormir, y si les daban comida, solía ser sobras en estado de descomposición. Los cólicos y gritos de dolor nunca eran atendidos. No tenían ni un cuero de res para usar como colchón. Les ponían un mecanismo para que no puedan acostarse. Afuera, en la ciudad, la guerra continuaba porque cada día llegaban más prisioneros, amigos de Túpac Amaru, quienes serían condenados al destierro junto con Fernando y Mariano. Había también muchas mujeres entre las prisioneras, algunas de ellas con hijos pequeños no mayores de un año. Un día entraron a la celda de Fernando unos verdugos, quienes procedieron a castrar al niño y a su hermano. O sea, les mutilaron sus genitales. Lo hicieron porque no querían que los Túpac Amaru tuvieran descendencia alguna. Y así estuvieron encerrados en esta prisión durante dos años hasta que llegó la orden de partir para Lima. ¿Y saben cómo? A pie. ¿De qué otra forma iba a ser? A toditos los prisioneros, que eran cerca de 80 personas, les pusieron grilletes en manos y pies. Por ahí pasaron varias cadenas que conectaban a los condenados en una sola hilera. De esa forma los soldados aseguraban de que nadie se escape. Y así, encadenados, comenzó el viaje más inhumano que te puedas imaginar. Todos, que ya estaban en estado deplorable por las torturas, encima tenían que caminar 1100 kilómetros a pie y descalzos. Descalzos, imagínate. Si Fernando creía que ya lo había sufrido todo, estaba muy equivocado.
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Speaker A
Lo mismo hicieron con otro tío de Fernando llamado Francisco.
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Speaker A
Se formaron manantiales de sangre en el piso.
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Speaker A
Luego procedieron a ahorcar a Hipólito y al tío mientras unos soldados obligaban a Fernando y a sus padres a observar toda esa carnicería.
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Después llegó el turno de Tomasa Tito Condemayta y Micaela Bastidas, a quienes les dieron garrote.
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Con la diferencia de que a Micaela le cortaron la lengua primero con el mismo método antes descrito.
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Tomasa murió rápido, pero la mamá de Fernandito no.
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Speaker A
Porque su cuello era muy delgado y el torno no llegaba a ajustarle, por lo que usaron una soga para retraer su cuello para atrás, pero como demoraba en morir, comenzaron a darle brutales patadas en el vientre, en el pecho y cabeza, fracturando sus huesos.
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Speaker A
Solo así consiguieron matarla.
20:51
Speaker A
Para cerrar la encarnizada función, llegó el turno del líder indígena Túpac Amaru.
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Lo desnudaron, lo tendieron en el piso boca arriba y le amarraron las extremidades a las hinchas de cuatro caballos.
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Las crónicas describen que no pudieron desmembrarlo, pero que de seguro le fracturaron todos los huesos y articulaciones.
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Speaker A
Fernando estaba allí viéndolo todo y de pronto pegó semejante grito de dolor que se oyó en toda la plaza.
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Fernandito, quien tan solo tenía 10 años de edad, fue conducido a las celdas de un cuartel a donde también llegó su hermano Mariano de 18 años, recientemente capturado. Allí las torturas no faltaron. Les negaban el alimento y el agua durante días. No les dejaban dormir, y si les daban comida, solía ser sobras en estado de descomposición. Los cólicos y gritos de dolor nunca eran atendidos. No tenían ni un cuero de res para usar como colchón. Les ponían un mecanismo para que no puedan acostarse. Afuera, en la ciudad, la guerra continuaba porque cada día llegaban más prisioneros, amigos de Túpac Amaru, quienes serían condenados al destierro junto con Fernando y Mariano. Había también muchas mujeres entre las prisioneras, algunas de ellas con hijos pequeños no mayores de un año. Un día entraron a la celda de Fernando unos verdugos, quienes procedieron a castrar al niño y a su hermano. O sea, les mutilaron sus genitales. Lo hicieron porque no querían que los Túpac Amaru tuvieran descendencia alguna. Y así estuvieron encerrados en esta prisión durante dos años hasta que llegó la orden de partir para Lima. ¿Y saben cómo? A pie. ¿De qué otra forma iba a ser? A toditos los prisioneros, que eran cerca de 80 personas, les pusieron grilletes en manos y pies. Por ahí pasaron varias cadenas que conectaban a los condenados en una sola hilera. De esa forma los soldados aseguraban de que nadie se escape. Y así, encadenados, comenzó el viaje más inhumano que te puedas imaginar. Todos, que ya estaban en estado deplorable por las torturas, encima tenían que caminar 1100 kilómetros a pie y descalzos. Descalzos, imagínate. Si Fernando creía que ya lo había sufrido todo, estaba muy equivocado.
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Speaker A
Al final no pudieron romperlo.
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Speaker A
Así que lo mataron cortándole la cabeza y demás extremidades.
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Speaker A
Lo mismo hicieron con los cadáveres de los demás condenados para luego esparcirlos por todos los pueblos aledaños al Cuzco para infundir terror a quienes intentasen rebelarse a la corona.
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Speaker A
Fernandito, quien tan solo tenía 10 años de edad.
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Fue conducido a las celdas de un cuartel a donde también llegó su hermano Mariano de 18 años, recientemente capturado.
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Speaker A
Allí las torturas no faltaron.
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Les negaban el alimento y el agua durante días.
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No les dejaban dormir, y si les daban comida, solía ser sobras en estado de descomposición.
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Los cólicos y gritos de dolor nunca eran atendidos, no tenían ni un cuero de res para usar como colchón.
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Les ponían un mecanismo para que no puedan acostarse.
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Afuera, en la ciudad, la guerra continuaba porque cada día llegaban más prisioneros, amigos de Túpac Amaru, quienes serían condenados al destierro junto con Fernando y Mariano.
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Speaker A
Había también muchas mujeres entre las prisioneras, algunas de ellas con hijos pequeños no mayores de un año.
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Speaker A
Un día entraron a la celda de Fernando unos verdugos, quienes procedieron a castrar al niño y a su hermano.
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O sea, les mutilaron sus genitales.
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Speaker A
Lo hicieron porque no querían que los Túpac Amaru tuvieran descendencia alguna.
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Y así estuvieron encerrados en esta prisión durante dos años hasta que llegó la orden de partir para Lima. ¿Y saben cómo? A pie. ¿De qué otra forma iba a ser? A toditos los prisioneros, que eran cerca de 80 personas, les pusieron grilletes en manos y pies. Por ahí pasaron varias cadenas que conectaban a los condenados en una sola hilera. De esa forma los soldados aseguraban de que nadie se escape. Y así, encadenados, comenzó el viaje más inhumano que te puedas imaginar. Todos, que ya estaban en estado deplorable por las torturas, encima tenían que caminar 1100 kilómetros a pie y descalzos. Descalzos, imagínate. Si Fernando creía que ya lo había sufrido todo, estaba muy equivocado.
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Speaker A
A pie.
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Speaker A
¿De qué otra forma iba a ser?
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A toditos los prisioneros, que eran cerca de 80 personas, les pusieron grilletes en manos y pies.
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Por ahí pasaron varias cadenas que conectaban a los condenados en una sola hilera.
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De esa forma los soldados aseguraban de que nadie se escape.
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Y así, encadenados, comenzó el viaje más inhumano que te puedas imaginar.
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Todos, que ya estaban en estado deplorable por las torturas.
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Encima tenían que caminar 1100 kilómetros a pie y descalzos.
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Descalzos, imagínate.
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Si Fernando creía que ya lo había sufrido todo.
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Speaker A
Estaba muy equivocado.
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Speaker A
A partir de ahora, la tortura era de un siguiente nivel.
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Speaker A
El maltrato era el pan de cada día.
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Speaker A
No, qué digo, de cada hora, de cada minuto.
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Speaker A
No les solían dar agua ni comida ni descanso.
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Speaker A
Si es que tenían la suerte de comer, eran puras sobras podridas.
26:28
Speaker A
La única forma de dormir era sobre el piso, a la intemperie, sin abrigo, en la puna.
26:34
Speaker A
Los soldados, ellos sí, armaban sus carpas y comían bien.
26:40
Speaker A
Delante de los condenados.
26:42
Speaker A
Si alguno se quejaba, era azotado hasta sangrar.
26:46
Speaker A
Al caminar, las cadenas tenían que cargarlas en hombros porque se atracaban en la maleza.
26:52
Speaker A
Las mujeres con hijos pequeños, encima tenían que cargarlos.
26:57
Speaker A
Y si lloraban, los callaban a golpes.
27:00
Speaker A
No existía la clemencia.
27:02
Speaker A
Según los testimonios que redactó Fernando, los exiliados eran 26 hombres, 35 mujeres y 17 niños.
27:13
Speaker A
Aquello era una caravana de 60 días y 60 noches hacia la muerte.
27:20
Speaker A
Ningún ser humano en la historia ha sufrido tanto como esta pobre gente.
27:26
Speaker A
Un viacrucis de dos meses no lo encuentras ni en la Biblia.
27:33
Speaker A
Y perdón por la comparación, pero ni Jesucristo sufrió de esa manera, amigos.
27:39
Speaker A
Detalles no menores es que los grilletes herían las muñecas y los tobillos.
27:45
Speaker A
Los pobres condenados olían a heces y a orina porque se orinaban y defecaban encima.
27:52
Speaker A
Estuvieron con la misma ropa los 60 días.
27:57
Speaker A
Eran unos cadáveres andantes.
28:00
Speaker A
Muchos murieron de inanición y deshidratación en el camino.
28:05
Speaker A
Cuenta Fernando que una mujer tuvo fiebre y murió de sed.
28:10
Speaker A
Su cadáver fue arrastrado por las cadenas durante tres días hasta que el olor era insoportable.
28:15
Speaker A
Luego murieron niños, mujeres y ancianos que fueron arrastrados también hasta que el grupo ya no tenía fuerzas para arrastrar.
28:22
Speaker A
Finalmente, los sobrevivientes llegaron al Callao, a las mazmorras de la fortaleza Real Felipe.
28:28
Speaker A
Dos meses más estuvieron en las mazmorras del Real Felipe.
28:33
Speaker A
A oscuras, encadenados de pie, dormían y defecaban de pie en solitario.
28:39
Speaker A
Mariano, el hermano de Fernando, le dijo que debía resistir el martirio.
28:44
Speaker A
Que no debía sufrir ni llorar ni suicidarse porque eso quieren los españoles.
28:50
Speaker A
Ellos quieren ver la derrota y la rendición.
28:54
Speaker A
Pero tú eres la resistencia, le decía.
28:57
Speaker A
Si resistes, la historia narrará ese sufrimiento y ese estoicismo como ejemplo de heroísmo.
29:02
Speaker A
Luego partieron en barco hacia España, desde donde Fernando sería conducido a una mazmorra del África.
29:09
Speaker A
Ese viaje fue otro suplicio.
29:11
Speaker A
Si la comida escaseaba para los tripulantes.
29:16
Speaker A
Imagínense para los prisioneros.
29:18
Speaker A
La única forma de comer sobras era trabajar limpiando la cubierta o echando el agua que se filtraba.
29:23
Speaker A
Debido al maltrato, Mariano murió a mitad del viaje.
29:27
Speaker A
Semanas después, el capitán se murió de viruela, pero quien lo relevó era tan inexperto que ocasionó un terrible naufragio frente a las costas de Peniche en Portugal.
29:34
Speaker A
Fernando fue uno de los pocos sobrevivientes de este suceso.
29:39
Speaker A
Los demás, entre indígenas, criollos y españoles, murieron ahogados.
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Speaker A
Luego del naufragio, Fernando estuvo prófugo durante unas semanas.
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Speaker A
Pero finalmente se entregó a las autoridades españolas.
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Speaker A
¿Por qué lo hizo?
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Speaker A
Porque sabía que su captura era inminente.
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Speaker A
Y era cierto.
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Speaker A
Iba a ser mucho peor si esperaba que lo capturen.
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Speaker A
Al entregarse, consiguió que no lo envíen al África.
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Speaker A
Sin embargo, no consiguió su libertad.
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Speaker A
En España, él estuvo en varias cárceles.
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Speaker A
Una de las más crudas fue el Castillo de San Sebastián en Cádiz.
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Speaker A
Allí fue a parar junto con otros condenados sobrevivientes en una sola celda, todos.
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Speaker A
En esta cárcel, esta gente comía pan duro y dormía en el piso.
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Speaker A
No podían hablar entre ellos, pues lo tenían prohibido.
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Speaker A
Era común enfermarse.
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Speaker A
Tenían fiebre, cólicos, dolor de muelas.
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Speaker A
Y nadie les atendía esos males.
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Speaker A
Llevaban la misma ropa hedionda todos los días sin poder lavarla porque ni agua tenían.
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Speaker A
El aliento les hedía y hasta desarrollaban miasis bucal.
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Speaker A
No les recomiendo buscar eso en Google imágenes.
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Speaker A
Otros presos comunes en España tenían ciertos privilegios como trabajar, pero los indios no.
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Speaker A
Hasta los esclavos africanos gozaban de mejor vida.
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Speaker A
Pero Fernandito y los demás no, llevaban una putrefacta vida.
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Speaker A
Si es que se puede llamar vida a eso.
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Speaker A
Era una muerte lenta y aburrida, llena de hambruna.
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Speaker A
No tenían cama ni una silla donde poder sentarse.
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Speaker A
Así estuvieron todos los días, todos los meses y todos los años.
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Speaker A
Hasta que en 1787, cuando Fernando tenía 17 años, le informaron que sería llevado a las Escuelas Pías de Getafe, donde recibiría educación pública.
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Speaker A
Estas escuelas estaban hechas para niños de escasos recursos.
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Speaker A
Fernando acudió a clases por primera vez en muchos años, pero no gozaba de libertad.
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Speaker A
Dentro del mismo colegio había una habitación para él.
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Speaker A
Era una cárcel también y no podía salir de ella, sino solamente a clases.
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Speaker A
Es aquí donde él empieza a escribir sus primeras memorias, testimonios y cartas.
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Speaker A
Las cuales iban dirigidas a su padre difunto, aunque ya no esté con él.
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Speaker A
De igual forma, le escribió a su madre, hermanos y tíos.
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Speaker A
Incluso escribió una carta dirigida a los hijos que nunca tendré.
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Speaker A
También se atrevió a escribirle a las mismísimas Cortes de España.
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Speaker A
En 1789 estalló la Revolución Francesa, lo cual generó un miedo en la corona debido a la influencia de tal acontecimiento.
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Speaker A
Fernando, en sus memorias, alababa mucho a la Revolución Francesa y la veía como la esperanza de salvación para su libertad.
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Speaker A
Esto lo motivó a escribir una serie de cartas al rey, entre ellas estaban los pedidos de tener residencia española o de gozar de tránsito restringido por las calles de Madrid, pero todas le fueron negadas.
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Speaker A
Los españoles lo educaron con la intención de que tome el camino eclesiástico, de que olvide sus orígenes.
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Speaker A
Lo hostigaban para que deslindara de lo que hizo su padre, para que deje de admirarlo, para que condene todo acto suyo.
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Speaker A
Pero el muchacho jamás lo hizo.
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Speaker A
Finalmente, enfermó gravemente y recibió los santos óleos. El libro "Este cautiverio y agonía sin fin" termina con un Fernando describiendo sus últimas penurias en donde se pregunta varias cosas. ¿Por qué tiene que sufrir tanto? ¿Por qué sigue siendo vituperado? En sus escritos se queja de vivir incomunicado, sin poder socializar con nadie. Solo le quedaba hablar consigo mismo. La cárcel envejece y borra la sonrisa del hombre más duro, dice Fernando. No me veo en un espejo hace años y no sé cómo estaré. Los desperdicios no alimentan, enferman poco a poco. Fernando Túpac Amaru Bastidas murió en agosto de 1798 con una aguda melancolía a la edad de 29 años.
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Speaker A
Si se pudiera hacer una película de la vida de Fernando, aunque sea de un pasaje como la caminata de Cuzco a Lima.
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Speaker A
Yo lo llamaría "La caravana de la muerte".
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Speaker A
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Agradezco a quienes me apoyan a través de la página patreon.com.
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Allí salen sus nombres.
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Mi nombre es Hugo Javier y nos vemos en el próximo video.
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Hasta pronto.

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