La ubicación de España y Portugal en la península Ibérica, de cara al Océano Atlántico y cercana a las costas de África, permitió el desarrollo de una cultura marinera.
Los conocimientos y la experiencia que adquirieron a través del tiempo, los llevarían a producir las transformaciones necesarias para navegar en altamar.
Todo esto hizo que el siglo XV fuera un siglo clave, que marcó un antes y un después en los intercambios y en las relaciones entre los pueblos de distintas partes del planeta.
Sus navegantes comenzaron a explorar las costas de África y en los últimos años del siglo XV, finalmente lograron rodear ese continente y llegar a la India por el Océano Índico.
Unos años más tarde, el explorador islandés Leif Eriksson descubrió nuevas tierras hacia el oeste de Groenlandia, donde se asentaron pequeñas poblaciones.
Pero con el correr del siglo, se introdujeron el cuadrante para la medición de la altitud y el astrolabio para calcular la latitud observando la altura del sol o las estrellas.
En 1506, enfermo y casi olvidado, Colón murió en la ciudad española de Valladolid, convencido de que en sus cuatro viajes había explorado un extremo del Asia, al que llamaba el País del Oro.