Los ciclos biogeoquímicos son el conjunto de procesos naturales que permiten la circulación de elementos esenciales para la vida en la Tierra, como el carbono, el nitrógeno, el azufre y el fósforo.
Sin embargo, las actividades humanas han alterado drásticamente estos ciclos, provocando efectos negativos en el medio ambiente y en la calidad de vida del planeta.
En este video exploramos cómo la agricultura intensiva, la industrialización y el uso de combustibles fósiles han impactado los ciclos biogeoquímicos y qué implicaciones tiene esto.
Desde los inicios de la industrialización global a finales del siglo XIX, la actividad humana ha afectado el ciclo y los almacenes de carbono con la deforestación y la quema de combustibles fósiles.
Alterando la cantidad de carbono fijado y aumentando su presencia en la atmósfera, al igual que estos procesos, la erosión del suelo y el arrastre de sedimentos.
También ha provocado una pérdida directa en forma de dióxido de carbono, CO2, perjudicando la capacidad de los suelos para soportar el crecimiento de las plantas y actuar como sumideros de carbono.
Este es uno de los gases que atrapan el calor del sol en la atmósfera, lo que ha traído como consecuencia un efecto invernadero que contribuye al cambio climático.
El calentamiento global trae diversas consecuencias como un aumento en las olas de calor, las sequías, la intensidad de las precipitaciones, la subida del nivel del mar y afectaciones varias a la biodiversidad y a la seguridad alimentaria.
Ayudando a equilibrar el clima en el planeta, pero además de que esta capacidad no es ilimitada, el CO2 provoca una disminución en el pH del agua, la cual ha ocurrido principalmente en los últimos 50 años y se conoce como la acidificación de los océanos.
Que disminuye las concentraciones de iones carbonato y afecta los esqueletos de organismos marinos como los corales, los moluscos, los equinodermos y las larvas de los peces.
La quema de combustibles fósiles, los cambios en el uso de la tierra y el empleo de fertilizantes químicos pueden aumentar en cantidades considerables el nitrógeno disponible en un ecosistema.
Este nitrógeno no utilizado generalmente en forma de nitrato, se filtra por el suelo e ingresa a aguas subterráneas, ríos y arroyos y puede terminar en sistemas costeros.
En estos ecosistemas acuáticos, la llegada en exceso de nutrientes como el nitrógeno puede generar un aumento en la biomasa de plantas y algas, cuya descomposición produce un agotamiento del oxígeno.
La eutrofización también se ha asociado al aumento de enfermedades infecciosas al influir en la abundancia, composición, virulencia y supervivencia de los patógenos que viven en el agua.
El óxido nitroso originado como intermediario en el ciclo del nitrógeno, puede causar el agotamiento de la capa de ozono y actuar como un gas de efecto invernadero.
Estos han contribuido a la cantidad de fósforo disuelto, así como lo han hecho la deforestación, la erosión y la contaminación de las aguas con desechos residuales.
La extracción de roca fosfórica a partir de yacimientos minerales para el uso del elemento en la elaboración de fertilizantes y otros productos químicos.
Posteriormente, ocurre la erosión, con la cual se da la pérdida de los horizontes O y A, en los cuales se encuentra la mayor cantidad de fósforo orgánico.
La pérdida de los nutrientes es, a su vez, empeorada por la deficiente productividad de las plantas que no pueden cumplir a cabalidad con su función protectora del suelo.