¿Has puesto alguna vez tu vida en manos de otro hombre y le has pedido que ponga su vida en las tuyas? No, señor. Nosotros cumplimos las órdenes, hijo. Cumplimos las órdenes o la gente muere. Así de simple.
Y no tengo ni el tiempo ni las más mínimas ganas de explicarme ante un hombre que se levanta y se acuesta bajo la manta de la libertad que yo le proporciono.