Miguel Fuentes Soledad de Maria

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Speaker A
Hay varios modos de soledad.
00:12
Speaker A
Está la soledad pecaminosa, la del que no aguanta la compañía de los hombres porque él mismo, como decía Aristóteles, es menos que hombre, es una bestia salvaje que no puede convivir y cuya cohabitación es insufrible.
00:29
Speaker A
Está la soledad de vocación, la del yermo, la del que busca la soledad como el modo supremo de realizar el solus cum solo, solo con el solo, a solas con Dios.
00:42
Speaker A
Soledad seductora, es de aquella que se dice, oh beata solitudo, oh sola beatitudo, oh feliz soledad, oh única felicidad.
00:56
Speaker A
Es la soledad que sedujo a San Antonio, a los eremitas de todos los tiempos.
01:02
Speaker A
Es aquella soledad de la que nos dice el profeta Oseas, la llevaré al desierto y le hablaré al corazón.
01:50
Speaker A
Está también la soledad que se llama desolación, cuando Dios se marcha.
01:57
Speaker A
La marca insuperable de este trance está expresada en unas palabras del mismo Jesús, Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
02:08
Speaker A
Esta es también la actitud interior de nuestra Señora durante la pasión y después de la pasión, en esas terribles horas lentas, eternas, que separan la muerte de Cristo de su resurrección.
02:23
Speaker A
Para ella el espectáculo de la pasión de su hijo tuvo un volumen de dolor que no podemos concebir ni podríamos soportar.
02:33
Speaker A
Poco antes de morir su hijo ha escuchado de sus labios aquellas terribles palabras, mujer, he ahí a tu hijo.
02:47
Speaker A
Su hijo ahora es Juan.
02:50
Speaker A
Pero solo ella sabe todo lo que eso quiere decir.
02:55
Speaker A
No solo que Jesús en la cruz proclama solemnemente su maternidad espiritual que comenzó en el mismo momento de la encarnación.
03:10
Speaker A
Sino que en ese momento supremo del dolor, Jesús renuncia a todo.
03:20
Speaker A
Enfrenta el sufrimiento en perfecta soledad, sin el soporte humano de su madre.
03:33
Speaker A
Para experimentar inmediatamente después la misma soledad respecto del Padre.
03:44
Speaker A
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
03:51
Speaker A
La Virgen percibe ese hondo matiz y comprende la hondura del dolor y de la voluntariedad del dolor de su hijo.
04:03
Speaker A
Y como es corredentora, también a ella la embarga como dolor propio la soledad.
04:12
Speaker A
Este es el punto culminante de la compasión de nuestra Señora y su participación máxima en la pasión.
04:22
Speaker A
En lo que esta tiene de más amargo, de más penal, de más específico.
04:31
Speaker A
El participar en la soledad de Cristo.
04:35
Speaker A
En esos momentos son dos corazones solos, no una soledad compartida.
04:43
Speaker A
Sino dos soledades que se nutren mutuamente.
04:50
Speaker A
La soledad posterior, aquella que sobrevendrá cuando hayan sepultado el cuerpo del hijo.
04:58
Speaker A
Será mucho menor y mucho menos amarga.
05:03
Speaker A
Por eso la soledad de María comienza ya en la última cena, que ella seguiría seguramente, aunque no sabemos desde dónde.
05:14
Speaker A
Observando la soledad del hijo, la incomprensión, el abandono.
05:21
Speaker A
Felipe, hace tanto que estoy con vosotros y todavía no me conocéis.
05:29
Speaker A
Uno de vosotros me traicionará.
05:34
Speaker A
Antes de que el gallo cante dos veces, tú me habrás negado tres.
05:42
Speaker A
No habéis podido velar conmigo ni siquiera una hora.
05:49
Speaker A
Os aseguro que no conozco a ese hombre.
05:57
Speaker A
Esa soledad de Jesucristo, esa conciencia de estar afrontando la pasión.
06:06
Speaker A
La hora del dolor solo, sin compañía, sin apoyo.
06:14
Speaker A
Es más, incomprendido, mirado con extrañeza.
06:20
Speaker A
Como algo raro, desubicado, fuera de lugar.
06:25
Speaker A
Ese ha sido uno de los dolores más fuertes de Cristo.
06:32
Speaker A
Él se daba, sufría, agonizaba, sangraba, moría.
06:41
Speaker A
Por aquellos que no daban a estos actos ninguna importancia.
06:50
Speaker A
Este fue también el dolor de su madre, que aunque miraba de lejos.
06:58
Speaker A
Calaba hondamente este sufrimiento del corazón de Cristo.
07:07
Speaker A
La soledad de María es todo ese cúmulo de dolores que van golpeándose en su corazón a cada paso de la pasión de su hijo.
07:17
Speaker A
En la vista del ecce homo.
07:21
Speaker A
Si hay alguien que entre la muchedumbre enardecida recordase con ojos ensangrentados de dolor las palabras de Isaías que en aquel momento se cumplían.
07:37
Speaker A
Soy un gusano y no un hombre, oprobio de la plebe.
07:46
Speaker A
Ese alguien, digo.
07:50
Speaker A
Era ella y solamente ella.
07:55
Speaker A
Al escuchar luego de su pueblo, su propia raza, su propia sangre, sus hermanos, el pedido de la muerte de su hijo.
08:08
Speaker A
El hijo de Dios.
08:13
Speaker A
En el encuentro.
08:18
Speaker A
Durante el camino al Calvario.
08:23
Speaker A
Santa Elena, que tenía corazón de madre y de madre muy sufrida, hizo construir en la vía dolorosa una capillita dedicada a este encuentro.
08:32
Speaker A
Y desde entonces se la conoce como la Virgen del Pasmo.
08:41
Speaker A
Después la crucifixión.
08:45
Speaker A
La muerte.
08:48
Speaker A
El descendimiento.
08:51
Speaker A
Jesús puesto en sus brazos, como 33 años antes en Belén, pero muerto.
09:02
Speaker A
En la pasión de San Calixto, un mártir de Panfilia, se cuenta que arrestado por ser discípulo de Cristo.
09:11
Speaker A
Durante la persecución de Diocleciano, después de haber sido torturado se le condenó al suplicio de la cruz.
09:20
Speaker A
El Viernes Santo del 7 de abril del 304.
09:28
Speaker A
Apenas supo su madre el arresto de su hijo corrió en su busca.
09:36
Speaker A
Al recibir entre sus brazos el cadáver sagrado del mártir, desprendido de la cruz.
09:47
Speaker A
Experimentó tal dolor que murió en el acto.
09:53
Speaker A
Si a tal punto llegó el dolor de una madre común al estrechar en sus brazos los exangües despojos del hijo crucificado.
10:09
Speaker A
¿Cuál no debió ser la magnitud del dolor experimentado por María en aquella desoladora circunstancia?
10:22
Speaker A
El pueblo cristiano, dotado de sentimiento tan vivo y penetrante.
10:30
Speaker A
Ha denominado muy justamente piedad al grupo de la madre que sostiene sobre sus rodillas y entre sus brazos los despojos mortales del hijo.
10:45
Speaker A
La piedad.
10:48
Speaker A
Como esta piedad que vemos aquí a nuestro lado.
10:52
Speaker A
La piedad de Miguel Ángel.
10:55
Speaker A
Es preciso confesar que no podía haberse encontrado un término más expresivo, la piedad, porque ningún otro espectáculo como ese es apto para despertar en los corazones un sentimiento de viva piedad.
11:10
Speaker A
Para las sagradas víctimas del género humano, María y Jesús.
11:21
Speaker A
Luego la sepultura.
11:24
Speaker A
El último adiós.
11:28
Speaker A
Incluso su presencia física desaparece.
11:34
Speaker A
Durante todo este tiempo María fue envuelta en la soledad de las tinieblas.
11:45
Speaker A
Desde la hora de sexta hasta la hora de nona, la oscuridad cubrió toda la tierra, dice San Lucas.
11:54
Speaker A
Pero no se trataba de la oscuridad puramente material.
11:59
Speaker A
También esta, pero no solo ella.
12:03
Speaker A
Había dicho Jesús en el huerto, esta es vuestra hora y la del poder de las tinieblas.
12:12
Speaker A
También estas tinieblas fueron las que rodeaban la cruz.
12:20
Speaker A
Se hicieron presentes en la incomprensión del mal ladrón, en el odio de los judíos, en la frialdad de los verdugos romanos, en las blasfemias, calumnias, en las burlas.
12:37
Speaker A
En las invitaciones a la desesperación que aquellos hijos de las tinieblas hacían resonar ante los oídos del moribundo y ante los oídos de su madre.
12:52
Speaker A
Nadie miró más cerca la cruz que la Santísima Madre.
13:00
Speaker A
Nuestra Señora adentró un filo de la espada, de esa espada profetizada por Simeón, en el propio corazón de él.
13:12
Speaker A
Porque nadie le quitó la vida.
13:16
Speaker A
Yo doy mi vida por mí mismo.
13:21
Speaker A
Estaba herido como un sacerdote.
13:25
Speaker A
Postrado como una víctima.
13:29
Speaker A
Se entregó a la inicua voluntad del hombre que haría lo peor con él.
13:38
Speaker A
Lo peor que el hombre puede hacer es matar a Dios.
13:43
Speaker A
Permitiendo que el hombre recurriera a sus más fuertes armas y derrotándolo luego mediante la resurrección de entre los muertos.
13:54
Speaker A
Cristo Salvador demostró que el mal jamás volvería a ser victorioso.
14:02
Speaker A
Pero el otro filo de la espada se adentró en el alma de María.
14:09
Speaker A
Tanto cuanto ella había estado preparando al sacerdote para ser víctima.
14:18
Speaker A
La cooperación de ella fue tan real y activa que estuvo de pie junto a la cruz.
14:28
Speaker A
En toda imagen o cuadro de la crucifixión, Magdalena está postrada, casi siempre se la ve a los pies del Salvador.
14:41
Speaker A
Pero María se mantiene en pie.
14:46
Speaker A
Juan estaba allí.
14:50
Speaker A
Le asombró el hecho de que la Santa Madre permaneciera firme y erguida durante las tres dolorosísimas horas.
15:00
Speaker A
Y lo consignó explícitamente en su evangelio.
15:07
Speaker A
El Edén.
15:10
Speaker A
Estaba siendo revertido.
15:14
Speaker A
Tres cosas cooperaron a nuestra caída.
15:20
Speaker A
Un hombre desobediente, Adán.
15:24
Speaker A
Una mujer orgullosa, Eva.
15:28
Speaker A
Y un árbol.
15:32
Speaker A
Dios retoma los tres elementos que condujeron al hombre a la derrota y los utiliza como instrumentos de victoria.
15:41
Speaker A
El obediente nuevo Adán, Cristo.
15:46
Speaker A
La humilde nueva Eva, María.
15:51
Speaker A
Y el árbol de la cruz.
15:56
Speaker A
San Efrén el Sirio, poeta y santo, muerto en el año 373, ha interpretado los pensamientos y los afectos de María.
16:07
Speaker A
En un lamento fúnebre, como él lo tituló.
16:12
Speaker A
Que dice así en algunos pasajes.
16:18
Speaker A
Mi dulcísimo y amadísimo hijo, cómo puede ser que tú hayas debido experimentar el martirio de la cruz.
16:28
Speaker A
Hijo mío y Dios mío, cómo has podido soportar todo esto.
16:36
Speaker A
Los salivazos, los clavos, la lanzada, las bofetadas, las burlas, los escarnios, la corona de espinas.
16:45
Speaker A
El vestido de púrpura, la esponja empapada en vinagre, la caña con el hisopo, la hiel.
16:52
Speaker A
Cómo puede ser que tú, hijo mío, estés colgado de la cruz, tú que cubres el cielo de nubes.
17:02
Speaker A
Sufres el tormento de la sed y eres, sin embargo, el creador que ha hecho el mar y toda fuente.
17:10
Speaker A
Eres inocente y mueres entre dos ladrones.
17:14
Speaker A
¿Qué es lo que has hecho mal?
17:17
Speaker A
¿En qué, hijo mío, has ofendido a los judíos?
17:22
Speaker A
¿Por qué los hombres injustos y olvidadizos han permitido que te clavasen en esa cruz?
17:31
Speaker A
¿Acaso no curaste tú a los ciegos y a los cojos?
17:36
Speaker A
¿No sanaste a los enfermos?
17:40
Speaker A
¿No resucitaste a los muertos a una nueva vida?
17:46
Speaker A
¿Dónde estás ahora, mi sostén, hijo dulcísimo y Dios generoso?
17:54
Speaker A
Ah, yo muero de dolor al verte colgado de este instrumento de martirio, traspasado por los clavos y cubierto de heridas.
18:06
Speaker A
¿Dónde está tu belleza y tu gracia?
18:10
Speaker A
El sol ha velado su esplendor y ya no quiere alumbrar.
18:18
Speaker A
La luna ha desaparecido cubierta por las tinieblas.
18:22
Speaker A
Los montes se han resquebrajado.
18:25
Speaker A
Las tumbas se han abierto y el velo del templo se ha rasgado.
18:31
Speaker A
Oh, Simeón, profeta milagroso, ahora siento verdaderamente que una espada, como tú me predijiste, traspasa mi alma.
18:41
Speaker A
Yo contemplo tu terrible dolor, oh hijo y Dios mío, y la muerte inmerecida a la cual ha sido condenado.
18:52
Speaker A
Pero no puedo proporcionarte ninguna clase de ayuda.
18:59
Speaker A
Entristeceos conmigo, vosotros, discípulos del Señor, viendo mi dolor y la profunda herida de mi corazón.
19:10
Speaker A
Sus dolores fueron más grandes que los de Abraham en el sacrificio de Isaac.
19:18
Speaker A
Porque este bajó con su hijo del monte.
19:21
Speaker A
Ella no.
19:23
Speaker A
El suyo fue sacrificio consumado.
19:27
Speaker A
Por eso la tradición la llama Reina de las siete espadas.
19:34
Speaker A
Pero no hubo siete espadas, sino solamente una.
19:41
Speaker A
Y ella se adentró en dos corazones.
19:47
Speaker A
Los siete dolores son como siete golpes de la espada de Cristo.
19:56
Speaker A
Un filo para sí como redentor, el otro para ella como madre del redentor.
20:04
Speaker A
Cristo es la espada de su propia pasión.
20:09
Speaker A
Es la espada de la compasión de ella.
20:16
Speaker A
Pío 12 la declaró verdadera Reina de los mártires.
20:21
Speaker A
Ella más que ninguno de los fieles ha sufrido por su cuerpo, la Iglesia, los sufrimientos que faltaban a la pasión de Cristo.
20:35
Speaker A
Cristo hundió la espada en el alma de María.
20:40
Speaker A
En el sentido de que la llamó a ser cooperadora con ella.
20:46
Speaker A
Con él.
20:48
Speaker A
Como nueva Eva en la regeneración de la humanidad.
20:55
Speaker A
Cuando con la madre de Santiago y Juan pidió preferencias políticas para sus hijos.
21:02
Speaker A
Quiero que uno se sienta a tu derecha y el otro a tu izquierda.
21:08
Speaker A
Se les preguntó a estos si podían beber su cáliz.
21:13
Speaker A
Esa era la condición para estar en su reino.
21:19
Speaker A
¿Cuál sería entonces el cáliz condición para ser la madre del crucificado?
21:28
Speaker A
San Pablo nos dice que no podemos ser partícipes de su gloria a menos que participemos también en su crucifixión.
21:38
Speaker A
Entonces, si los hijos de María no están exentos de la ley del sacrificio, ciertamente María misma.
21:48
Speaker A
Que es la madre de Dios.
21:52
Speaker A
Estará menos exenta.
21:56
Speaker A
De ahí que el Stabat Mater aboga porque la compasión de María con Cristo.
22:03
Speaker A
Sea participada por cada uno de nosotros.
22:10
Speaker A
En aquellas hermosas estrofas que las cinco llagas de Cristo en mi corazón sean grabadas.
22:18
Speaker A
Profundamente, oh madre, como en el tuyo.
22:23
Speaker A
Tú que llevaste la cruz de mi Salvador, que participaste los dolores de tu hijo.
22:31
Speaker A
Haz que yo participe en ellos contigo.
22:39
Speaker A
Entre las prescripciones del Antiguo Testamento, el Éxodo contiene una de un gran sentido humanitario.
22:52
Speaker A
No cocinarás al cabrito en la leche de su madre.
23:00
Speaker A
Lo leemos en el libro del Éxodo, capítulo 34.
23:06
Speaker A
De esta manera se exigía a los judíos evitar esa crueldad incluso con los animales.
23:16
Speaker A
Pero con María esto no valió.
23:20
Speaker A
Porque fueron parte de los dolores de Cristo la presencia dolorosa y doliente de su madre.
23:30
Speaker A
Y no hubo tormento más grande para la madre que la vista del hijo atormentado.
23:41
Speaker A
Por eso la soledad de María no tiene límites.
23:46
Speaker A
Ella lo experimentó sobre todo al ver la losa que se cerraba sobre el sepulcro de su hijo.
23:55
Speaker A
Todas las orfandades, carencias de hijos, viudeces y desamparos.
24:03
Speaker A
Que jamás hayan gravitado sobre los corazones de los seres humanos, pesaban entonces sobre el alma de María.
24:15
Speaker A
El máximo despojo que cualquier ser humano puede sufrir.
24:21
Speaker A
Es el de alguna criatura.
24:26
Speaker A
Pero María estaba sepultando no una criatura.
24:30
Speaker A
Al hijo de Dios.
24:33
Speaker A
Es duro perder un hijo o una hija.
24:38
Speaker A
Pero aún lo es más y muchísimos más.
24:44
Speaker A
Perder y sepultar a Cristo.
24:48
Speaker A
El carecer de madre es una tragedia.
24:51
Speaker A
Pero carecer de Cristo es un infierno.
24:56
Speaker A
La de María no fue pues una soledad.
25:01
Speaker A
Sino propiamente desolación.
25:05
Speaker A
No ya la desolación externa tal cual sobrevino por la pérdida de los tres días en el templo.
25:15
Speaker A
Sino una desolación interna, probablemente tan profunda que ni siquiera podía hallar expresión en las lágrimas.
25:25
Speaker A
Porque algunas alegrías son tan intensas que ni siquiera provocan una sonrisa.
25:30
Speaker A
Nos dejan paralizados.
25:34
Speaker A
Hay también algunos sufrimientos que no pueden causar ni una lágrima.
25:41
Speaker A
Nos dejan petrificados.
25:45
Speaker A
El dolor de María en el acto de sepultar a Jesús fue probablemente de esta especie.
25:53
Speaker A
Si hubiera podido llorar, hubiera tenido una salida para su tensión.
26:00
Speaker A
Pero allí las únicas lágrimas eran rojas.
26:06
Speaker A
Se derramaban en el oculto huerto de su corazón.
26:14
Speaker A
No es posible pensar en dolor alguno más allá de este.
26:19
Speaker A
Fue el último de los sacramentos del padecer.
26:25
Speaker A
De la aflicción.
26:30
Speaker A
La divina espada no pudo dar otros golpes después de este.
26:37
Speaker A
Ni para sí mismo.
26:40
Speaker A
Ni para ella.
26:42
Speaker A
Se había adentrado en dos corazones hasta la empuñadura.
26:49
Speaker A
Y cuando esto sucede, se está más allá de todo consuelo.
26:56
Speaker A
Y de todo alivio humanos.
27:02
Speaker A
Los dolores de María, por eso, no tienen medida.
27:07
Speaker A
Primero por su capacidad de sufrir.
27:12
Speaker A
La capacidad de sufrir se deriva de la capacidad de amar.
27:18
Speaker A
Porque el amante sufre con los dolores del amado.
27:24
Speaker A
Ahora bien, María ama con el amor que le da la gracia de la maternidad divina.
27:32
Speaker A
Que es el mayor amor del mundo.
27:36
Speaker A
La capacidad de sufrimiento es equivalente a la santidad de cada uno.
27:42
Speaker A
Por eso decía San Juan de Ávila.
27:47
Speaker A
Vos, la más santa y la más lastimada, la más querida y la más angustiada.
27:57
Speaker A
La más alta y la más abajada.
28:01
Speaker A
Si mucho la amaste, mucho la afligiste.
28:06
Speaker A
Si muy santa la hiciste, mucho la angustiaste.
28:11
Speaker A
A la medida del amor que tuviste fue el doble que ha pasado.
28:19
Speaker A
En segundo lugar, porque ella misma se sentía causa de la pasión.
28:24
Speaker A
Padece más aquel por quien Cristo padeció más.
28:30
Speaker A
Dionisio el Cartujano escribía, tanto más padeció Cristo por una persona.
28:38
Speaker A
Cuanto a mayor dignidad haya sido elevada esta.
28:44
Speaker A
Cristo sufrió por María para preservarla inmaculada del pecado.
28:51
Speaker A
Para hacerla la llena de gracia.
28:55
Speaker A
Y eso su madre lo sabía.
29:00
Speaker A
Y por último, por la finalidad de sus dolores.
29:06
Speaker A
María quiso sufrir para honrar infinitamente al Padre.
29:12
Speaker A
Para compensar el pobre amor que el hombre ofrecía al Padre.
29:19
Speaker A
Y para unirse y acompañar los dolores de su hijo.
29:26
Speaker A
Qué bien expresó todo esto José María Pemán.
29:32
Speaker A
En su meditación de la soledad de María.
29:39
Speaker A
En la composición del lugar.
29:41
Speaker A
Él decía.
29:44
Speaker A
Palidecidas las rosas de tus labios angustiados, mustios los lirios morados de tus mejillas llorosas.
29:55
Speaker A
Recordando las gozosas horas idas en Belén.
30:01
Speaker A
Sin consuelo ya y sin bien que sus soledades llene.
30:08
Speaker A
Miradla, por dónde viene, hijas de Jerusalén.
30:16
Speaker A
La meditación.
30:20
Speaker A
Virgen de la soledad, rendido de gozos vanos en las rosas de tus manos se ha muerto mi voluntad.
30:30
Speaker A
Cruzadas con humildad en tu pecho sin aliento, la mañana del portento, tus manos fueron, Señora.
30:41
Speaker A
La primera cruz redentora.
30:46
Speaker A
La cruz del sometimiento.
30:50
Speaker A
Como tú te sometiste, someterme yo querría para ir haciendo mi vía con sol claro o noche triste.
31:00
Speaker A
Ejemplo santo nos diste cuando en la tarde de Isida, tu soledad dolorida por los senderos mostrabas.
31:10
Speaker A
Tocadas de luto llevabas.
31:15
Speaker A
Ojos de paloma herida.
31:19
Speaker A
La fruta de nuestro bien fue de tu llanto regada.
31:25
Speaker A
Refugio fueron y almohada tus rodillas de su cien.
31:32
Speaker A
Otra vez como en Belén tu falda cuna le hacía y sobre él tu amor volvía a las angustias primeras.
31:41
Speaker A
Señora, si tú quisieras, contigo le lloraría.
31:50
Speaker A
Coloquio.
31:53
Speaker A
Por tu dolor sin testigos.
31:58
Speaker A
Maestra de soledades.
32:01
Speaker A
Por tu llanto sin piedades.
32:05
Speaker A
Enséñame a estar contigo.
32:09
Speaker A
Que al quedarte tú conmigo partido ya de tu vera, el hijo que en la madera de la Santa Cruz dejaste.
32:20
Speaker A
Yo sé que en ti lo encontraste de una segunda manera.
32:26
Speaker A
Yo en mi alma, madre, lavada de las bajas suciedades a fuerza de soledades.
32:34
Speaker A
Le estoy haciendo morada.
32:37
Speaker A
Prendida tengo y colgada ya mi cámara de flores y ahumar por los alcores por si llega el peregrino.
32:48
Speaker A
He soltado en el camino mis cinco perros mejores.
32:54
Speaker A
Quiero yo que el alma mía tenga de sí vaciada su soledad preparada para la gran compañía.
33:03
Speaker A
Con nueva paz y alegría quiero por amor tener la vida muerta al placer.
33:11
Speaker A
Y muerta al mundo de suerte que cuando venga la muerte le quede poco que hacer.
33:20
Speaker A
Oración final.
33:24
Speaker A
Pero en tanto que la asoma, Señora, por las cañadas, por tus tocas enlutadas y tus ojos de paloma.
33:35
Speaker A
Recibe mi angustia y toma en tus manos mi ansiedad.
33:42
Speaker A
Y sea por piedad, Señora, del mayor duelo, tu soledad sin consuelo.
33:50
Speaker A
Consuelo en mi soledad.

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