Estas semillas fueron descubiertas en una excavación histórica de la era Gorieo. Se calcula que tienen una antigüedad de 700 años, pero tras su descubrimiento, una de estas semillas germinó.
En Nueva Guinea, noviembre es el momento álgido de la estación seca. El riesgo de incendios forestales causados por rayos o simplemente por la fricción es muy elevado.
El mejor momento para que una semilla arraigue es cuando tiene menos competencia por los nutrientes y los rayos de sol, por eso estas piñas no se abren hasta después del fuego.
Este árbol ha superado 80 incendios forestales antes de alcanzar su tamaño actual, hay constancia de que ha aguantado el fuego durante 7 días seguidos, así de resistente es.
Gracias a la forma de estos ovarios, las semillas saltan con facilidad y el agua las arrastra hasta depositarlas en un sitio adecuado para su germinación.
Cuando las flores se marchitan, sus ovarios empiezan a aumentar de tamaño y acaban pesando tanto que el tallo no puede con ellos, son unos 20 ovarios y cada uno alcanza el tamaño de una nuez.
¿Cuál es la probabilidad de que uno de estos navegantes logre llegar a tierra al otro lado del mar? Para cruzar este tramo, las semillas dependen de los vientos del oeste invernales y tendrán que recorrer 3500 kilómetros en 5 meses, para ello deben confluir numerosas condiciones.
La temperatura del aire está por debajo de los 0 grados, pero la de la tierra no, las raíces de estas plantas siguen vivas e impulsando agua hacia arriba, pero sus tallos se congelan y se quiebran.
El bulbul orejipardo busca algo que comer, pero en invierno el alimento escasea, aunque muchos árboles carecen de follaje, lo que hace visible el muérdago.
En invierno, estas cabras se alimentan de los frutos del árbol de las pasas, sin ellas las probabilidades de germinación de las semillas son de menos de un 1%, es un suceso verdaderamente raro y esto es porque tienen un envoltorio muy duro.