Actualmente hay más de 100 piezas de Lego por cada hombre, mujer y niño de la Tierra. Para el año 2019, las minifiguras habrán superado en número a los humanos.
Desde que Lego llegó a nuestras costas en 1958, ha vivido un idilio con el público británico. En Cornualles ha pasado incluso a formar parte del folclore moderno.
Cuenta la leyenda que en 1997, un buque de carga procedente de Dinamarca atravesó una tormenta y perdió un contenedor lleno de Legos. Al cabo de unos años en el fondo del mar, las piezas empezaron a aparecer en estas costas.
Esta playa azotada por el viento es hoy como un imán para los fans más leales de estos ladrillos. Justin tiene 23 años y se ha pegado la caminata desde Londres.