Speaker A
[Música] [Aplausos] [Música] Bueno, bienvenidas Tamara. Muchas gracias por estar acá. María, hola. Bueno, ya hemos tenido conversaciones preliminares. Vosotros habéis aceptado la mediación. Este recuerdo que es un espacio al que llegáis voluntariamente y os podéis ir cuando lo deseéis si pareciera que no sirve. Lo mismo es voluntario para mí. Sí, sí, también que es confidencial lo que hablemos en estas reuniones y en las reuniones privadas, algo que me autoricen ustedes a contarle al otro lo que han expresado. Es muy importante es mi parcialidad. Esto tiene que ser monitoreado por ustedes porque yo puedo hacer cosas por allí que pareciera que no estoy favoreciendo a alguna sin querer y entonces ustedes me tienen que decir: Antonio, tú no eres, no estás siendo imparcial para que lo charlemos. Sí. Este, bueno, no voy a abundar más en esto porque lo hemos charlado largamente y empezamos a conversar. ¿Cuál de las dos quiere escuchar a la otra? Que empiece ella, que así escucho lo que quiere decir Tamara. Bueno, bien. Tamara, cuenta un poquito cuál es lo que tú quieres tratar con María en esta mediación. Pues lo que yo quiero tratar con María es la compra de su parte de la empresa porque yo compré el 60% hace una semana de la empresa porque es una empresa muy rentable. Yo tengo otros negocios dentro del sector de la moda, entonces al ser un negocio muy exitoso, muy rentable, yo lo quiero compensar con mis pérdidas, mis ganancias del resto de empresas. Exacto. Y bueno, yo quiero comprar el 40% restante de la empresa por 400,000 y ella no quiere, no accede. Ella me pide más, me pide 650,000 y no llegamos a ningún acuerdo. Bien, a ver, entonces si te entiendo bien, Tamara, tú eres una empresaria del mundo de la moda, tú tienes muchos negocios, te interesa compensar pérdidas y ganancias, digamos, en el concierto de los negocios y te ha interesado la empresa a la moda por su efectividad, por su rentabilidad y has comprado el 60% a la socia de María y tú quieres que María te venda su 40% a razón de 400,000 pesos y esto no es aceptado por María. Así es la historia, así es. Bien, venga María, cuenta. Así es, ella quiere, ha comprado la empresa hace una semana, ha valorado y ha visto que es exitosa y entonces quiere llevársela por 400,000, a mí quitarme del medio que ha sido quien lo ha estado llevando y yo 400,000 no le voy a dar, o sea, no la voy a vender por 400,000 porque vale 650,000. Para mí el valor son 650,000 y si ella no quiere eso, pues que se quede con el 60%. Pues cuenta, dile, dile. Pero ya se lo he dicho claramente. Ya te lo he dicho muy claramente yo y yo te he dicho mil veces que su valor de mercado es 400,000. Entonces yo no voy a pagar 650,000 cuando en el mercado vale 400,000. Pero es que aquí no solo es el valor de mercado, es el valor de mercado y el valor que le doy yo a una empresa que he conseguido que sea puntera y que, o sea, y es el valor que yo le doy. Y si a ti te interesa, pues paga lo que te pido y si no, pues quédate con tu 60% y yo con mi 40% y ya está, no hay ningún problema. Ajá, pero es que es mi dinero, mi inversión y yo cuando hace una semana compré el 60% a tu socia, pues te saqué de una buena, encontraste. Sí, porque encontraste, encontraste a una nueva, a una nueva socia, una nueva inversora que eso ayudó al negocio. Pero mi empresa no necesita, no es que no necesitaba una nueva inversora ni necesitaba dinero, iba perfectamente. A ver, María y Tamara, es muy claro que cada una de ustedes tiene asumida una postura fija en este debate y me gustaría poder trabajar en forma privada con una y otra a ver si podemos encontrar, si es posible. La mediación es un marco de posibilidades y no de resultado. Así que vamos a ver si en estas conversaciones podemos encontrar alguna forma diferente de percibir esta situación que hasta ahora es muy binaria sobre un monto fijo. Sí, si estáis de acuerdo, yo empezaría conversando con María y luego contigo, Tamara. Sí, de acuerdo. Bueno, acuerdo entonces, me esperaría en la sala de al lado y yo sigo con... Perfecto, gracias. Bien, veíamos las conductas de María y Tamara, que son conductas típicas cuando solamente se esgrime una sola razón, lo que en el método de Harvard se conoce como las posiciones o la puntuación semántica desde el lugar donde ellas comienzan a ver sus razones excluyendo a la razón del otro. Sí, la experiencia comercial que maneja María o la experiencia empresaria que maneja Tamara dan razones a una para imponer un deseo a la otra. ¿Qué es lo que encontramos con esto? La construcción de un significado único. Yo te impongo a ti y tú me impones a mí y no hay mayor riqueza en el desarrollo, puntos de partida y de llegada únicos, cosificación de una respuesta única y mucha pobreza al nivel de negociar. Entonces, desde el esquema de Harvard pensamos, graficamos este y metaforizando a esta cuestión como las posiciones que están arriba de la línea de flotación y nosotros ahora vamos a ir en la búsqueda de los intereses. ¿Qué es? ¿Cuál es la razón que tiene Tamara para elegir este negocio y qué cosas quiere lograr? ¿Y cómo sería la compensación de pérdidas y ganancias? ¿Cuáles son sus deseos, sus temores? Que supere la postura binaria de que mi razón excluya al otro y ya pueda pensar por qué y para qué desea esto, ¿verdad? ¿Qué me impulsa? ¿Cuáles son mis expectativas? ¿Cuáles son mis deseos? ¿Cuáles son mis necesidades, a los cuales vamos a llamar intereses? La búsqueda de los intereses. ¿Cuáles son los temores? Entonces allí trabajaremos qué las impulsa, cuáles son los motivos que subyacen a las posiciones para que una priorice un valor y se enclave en esta postura y la otra quiera comprar. Vamos a indagar un poco más sobre cuáles son estos intereses y luego veremos si con esta intervención enriquecemos la narrativa, enriquecemos las posibilidades negociales de esta situación que las convoca a la mediación. Sí, vamos a ver entonces las privadas con las chicas. Bueno, María, estamos acá los dos solitos, esto es confidencial. Me gustaría que te puedas explayar todo lo que desees y vamos a ver qué podemos encarar en esta reunión privada contigo. Sí, sí. Cuéntame, ¿cómo te sientes? Mal, muy mal. ¿Te sientes mal? Cuéntame. Me siento mal porque entiendo que los negocios son así, que hay gente que en este caso tan mala quiera comprar la empresa exitosa y compensar con sus otras empresas y todo eso me parece muy bien por su parte, pero me siento mal porque esta empresa me ha costado mucho trabajo, me ha costado muchos años de esfuerzo. El diseño de la empresa, del nombre, de la ropa es mío y eso no se pone en valor. Solo hablamos de dinero, solo hablamos de 400,000 o 600,000 y para mí no es solo dinero. Para mí hay mucho trabajo puesto, hay mucha dedicación, mucho sacrificio y ella, o sea, llega, compra y se va y yo las cosas no las entiendo así. Perfecto, o sea, todo este trabajo, todo este tiempo y todo este sacrificio, lo puedes ampliar un poco más conceptualmente, ¿qué te genera como emoción, como necesidad, como preocupación en el caso que tuvieras realmente que vender? Pues hombre, yo estoy en una edad, tengo ya mis años, pero lógicamente estoy en una edad laboral, estoy disfrutando del trabajo que me costó a mí y a mi socia en su momento llevar a cabo este proyecto. Ahora este proyecto ya ha nacido, ya es rentable, ahora el trabajo, sacrificio, pero bueno, estamos, o sea, en ese sentido estoy disfrutando del éxito y ahora quieren comprarme mi parte y que me vaya a mi casa. Cuéntame esto de disfrutar del éxito, ¿cuál es el disfrute? ¿Qué es lo que te genera como disfrute esta empresa que tanto defiendes? Pues me genera disfrute ver que yo aposté por una idea, que yo me he sacrificado por una idea, que esa idea y ese proyecto está triunfando y que esa idea, bueno, pues en su momento fue de mi socia y mía, pero sobre todo que mis diseños triunfan, que no sé, que el negocio es rentable, que me requiere mucho esfuerzo pero me está dando satisfacciones también en...