Cuando el pulso incide sobre el punto fijo, este ejerce una fuerza verticalmente hacia arriba sobre el punto fijo, y a su vez, el punto fijo una fuerza verticalmente hacia abajo sobre la cuerda, la cual genera la inversión en el pulso reflejado.
De acuerdo a la tercera ley de Newton, estas fuerzas son iguales en magnitud, tienen sentidos inversos y se aplican sobre cuerpos diferentes, la acción sobre el punto fijo y la reacción sobre la cuerda.
Lo anterior se debe a que el pulso ejerce una fuerza verticalmente hacia arriba que acelera el anillo en la misma dirección, y finalmente la tensión vertical generada en el punto más alto de este.
Regresa el anillo a su posición inicial, justo como lo veremos a continuación, la flecha de color negro representa la fuerza ejercida por el pulso sobre la argolla.
Dando como resultado una cancelación entre dichas fuerzas y dejando vigente la componente vertical de la tensión, la cual produce una aceleración en la misma dirección.
En este caso podemos observar que al llegar el pulso a dicho punto, una parte de la energía se refleja y otra se transmite a otro medio, el cual está representado por la sección de la cuerda de menor masa.
Cuando el pulso incide en el punto de frontera, una parte de la energía del pulso se refleja y otra se transfiere al nuevo medio o a la cuerda de mayor masa.