Tras meses de combate, la moral entre sus hombres decae, el hambre, el agotamiento y la incertidumbre pesan sobre el ejército cristiano que se prepara para el asalto final.
Aquella noche, mientras los cristianos duermen, los musulmanes se preparan para lanzar un ataque sorpresa, sigilosos, se deslizan entre las trincheras, listos para tomar desprevenido al enemigo.